Rosario: una interna gremial y un asesinato brutal

¿Hay una mano de obra violenta que se exporta a otras latitudes del país? Un crimen que ocurrió en Colón, provincia de Buenos Aires, el 19 de noviembre pasado fortalece ese interrogante. La investigación judicial apunta a que Mauricio Cordara, chofer del exdiputado nacional Pablo Ansaloni, fue ejecutado por un sicario rosarino que viajó desde Rosario a Colón para llevar adelante el homicidio y minutos después volvió por el mismo camino en un Palio rojo, cuya chapa patente había sido robada el 30 de agosto de Monte Grande, partido de Esteban Echeverría.

El vehículo marca Fiat fue detenido este lunes en la zona norte de Rosario, en la ruta 34, en poder de Ramón Vallejos, padre de Hernán Vallejos, conocido como Lichy Romero, quien está preso y carga con una condena a siete años de prisión por asociación ilícita. La orden de detención la dictó el fiscal Matías Edery, quien colabora con la fiscal de Colón Magdalena Brandt, quien investiga la ejecución del dirigente del gremio de Uatre. En otras tramas criminales, vinculadas a internas gremiales, participan eslabones del crimen organizado de Rosario, que son contratados para sembrar violencia, muchas veces con resultados poco eficientes.

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Este lunes detuvieron en la ruta nacional 34 a un hombre y una mujer que circulaban en el auto que utilizó el sicario: un Fiat Palio de color rojo.

Este lunes detuvieron en la ruta nacional 34 a un hombre y una mujer que circulaban en el auto que utilizó el sicario: un Fiat Palio de color rojo.

En marzo de 2018 tres sicarios rosarinos fueron a matar al sindicalista de la Unión Obrera de la Construcción (Uocra) Julio Galván, que era la mano derecha de Carlos Vergara, interventor del gremio en La Plata. Los asesinos hirieron de gravedad a Galván y mataron a su sobrino Juan Garcilazo. La investigación terminó con tres jóvenes detenidos que están sospechados de integrar la barra brava de Rosario Central. Se mantenían en contacto a través de un grupo de WhatsApp bajo el nombre “banda canalla”. La investigación nunca avanzó sobre los autores intelectuales, sino que se redujo a la detención de los rústicos autores materiales que vivían en el barrio La Tablada, en el sur de Rosario, que equivocaron el blanco.

En octubre pasado ocurrió un hecho similar en el marco del conflicto interno del sindicato de Camioneros de Santa Fe. La Justicia identificó al titular de la línea de celular por el que habla el supuesto sicario que ofrece a Juan Chulich, dirigente que juega para Hugo Moyano en Santa Fe, atentar contra el gremio que encabeza el secretario general del sindicato de Camioneros en esta provincia, Sergio Aladio, que se enfrenta desde 2016 al exlíder de la CGT. Un supuesto sicario llamó al dirigente camionero, según la investigación, para ofrecerle sus “servicios”. “Bajá la moneda, lo cagamos a tiros al toque”, advertía un joven desde la cárcel de Piñero.

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La hipótesis más fuerte es que el sicario de Rosario tenía que matar a Ansaloni, actual candidato a secretario general del gremio de peones rurales de Uatre. Pero algo salió mal. El viernes 19 de noviembre, Ansaloni cambió su rutina. Estaba en medio de actividades de campaña en Misiones y no podía cumplir con el rito de viajar con sus dos hijos desde CABA a Colón, provincia de Buenos Aires, de donde es oriundo. Su pareja le pidió a Cordara, hombre de confianza en el gremio, que a veces hacía de chofer, que llevara a Gino, de 17 años y su hermana Greta de 21 a esa localidad de 40.000 habitantes de la provincia de Buenos Aires.

Cuando llegaron cerca de las 17.30 a la casa del sindicalista en calle 20, entre 43 y 44, en Colón, apareció un sicario detrás de unas palmeras, que en sólo cuatro segundos desenfundó una pistola calibre 380 y ejecutó a Cordara, que estaba de espaldas al asesino, y junto al hijo de Ansaloni. Los siete balazos mataron al chofer en el acto, pero la principal hipótesis que aparece en la investigación es que hubo un error: el ataque estaba dirigido contra el candidato a secretario general de Uatre.

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Se sospecha que el sicario rosarino tenía el encargo de matar a Pablo Ansaloni, exdiputado nacional y actual candidato a secretario general del gremio de peones rurales de Uatre

Se sospecha que el sicario rosarino tenía el encargo de matar a Pablo Ansaloni, exdiputado nacional y actual candidato a secretario general del gremio de peones rurales de Uatre

No hay certezas aún sobre quién pudo ordenar el crimen. Pero algo claro en la trama es que el sicario llegó a Colón 40 minutos antes de cometer el homicidio y esperó en la esquina a que el VW Vento de Ansaloni estacionara en la puerta. Tenía todo planeado. El asesino viajó desde Rosario -según el registro de las cámaras- en un Palio rojo, que conducía un cómplice, y regresó a esa ciudad después de cometer el asesinato, por el que se presume habría cobrado. La sospecha es que el asesino formaría parte de la mano de obra violenta de las organizaciones criminales que manejan el narcotráfico en Rosario y que -como se investigó en varias causas- cobran por matar o realizar acciones violentas.

Las dos hipótesis más fuertes que aparecen en la causa que investiga la fiscal de Colón Magdalena Brandt apuntan a que el destinatario del ataque era el exdiputado nacional y actual candidato a secretario general en el gremio de Uatre, y que un sicario de Rosario llevó adelante el crimen, pero mató a la persona equivocada. La sospecha más fuerte, además, es que el crimen está relacionado a la fuerte interna sindical que atraviesa el gremio, que lideró hasta su fallecimiento en 2017 Gerónimo Momo Venegas.

Por primera vez desde 1991, competirán dos listas por la conducción del sindicato de peones rurales. Ansaloni, hombre cercano al ministro de Economía Sergio Massa, es el candidato por la lista Celeste. Diputará las riendas del sindicato a José Voytenco, quien denunció a su rival por manejos irregulares en la obra social. El día que fue asesinado Cordara, Voytenco compartió un acto con el gobernador bonaerense Axel Kicillof, cuya relación la tejió el exintendente de San Pedro, Cecilio Salazar, otro dirigente histórico del gremio.

La segunda hipótesis es que para atentar contra el vicepresidente de la obra social Osprera –Ansaloni ocupa la vicepresidencia- contrataron a un sicario rosarino que se equivocó de blanco. El auto que utilizó el sicario está siendo buscado en Rosario. En el momento del crimen el vehículo tenía una chapa patente que pertenecía a un auto similar. La matrícula AB938CH fue robada el 30 de agosto pasado a otro Fiat Palio en Monte Grande, cabecera del partido de Esteban Echeverría. Un interrogante que surge es porqué el sicario no usó un auto sustraído en Rosario.

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José Voytenco es el actual secretario general de la Uatre y el rival de Pablo Ansaloni en las elecciones de finales de diciembre, que definiran quién conduce el gremio.

José Voytenco es el actual secretario general de la Uatre y el rival de Pablo Ansaloni en las elecciones de finales de diciembre, que definiran quién conduce el gremio.

El Fiat Palio rojo, que trasladaba al asesino, arribó a Colón por la ruta 50, después de atravesar las localidades santafesinas de Bigand y Alcorta –donde fue captado por las cámaras de seguridad-. El regreso habría sido similar. Incluso, según los registros, el auto que trasladaba al sicario se cruzó en Colón con la ambulancia que iba a atender a la víctima.

La sospecha más fuerte en la investigación es que el asesinato de Cordara está relacionado con la fuerte tensión interna que hay en el gremio de Uatre de cara a las elecciones que se realizarán en Bahía Blanca el 21 de diciembre. Por ahora no hay nadie detenido ni acusado. Sin embargo, los investigadores no descartan otros posibles móviles, incluso, aquellos que están vinculados al entorno de la víctima, que tenía un hermano que era policía santafesino, o cuestiones “pasionales”.

La fiscal Brandt ordenó el miércoles pasado que la Policía Federal allanara las sedes del gremio de Uatre, la ART del sindicato y la obra social Ospreba, donde cumplían funciones en el tercer piso tanto Ansaloni, como Cordara, que era empleado de esa entidad desde hace 15 años. En el edificio de Uatre, ubicado en Reconquista 630, la PFA secuestró dos teléfonos y documentación. El allanamiento se produjo cerca de las 17, cuando estaba desierto.

Voytenco, el secretario general, no se encontraba en el edificio. Por las redes sociales y también por algunos medios de comunicación empezó a circular la versión de que el secretario general de Uatre y su abogado en la entidad Marcelo Urban estaban prófugos. Pero no había ninguna orden de captura para el dirigente gremial, oriundo de Chaco, que al otro día se reunió con el titular de la Sociedad Rural Argentina (SRA) Nicolás Pino para negociar una reapertura de las paritarias.

Voytenco se puso a disposición de la justicia y negó de plano la versión que circulaba de que tenía pedido de captura. Lo hizo por la red social Twitter, por donde se había viralizado la fake news.

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Ansaloni, en un comunicado que difundió el mismo día, aseguró que el ataque sicario contra su chofer estaba dirigido a él. “El atentado que se llevó la vida de Mauricio estaba dirigido a Pablo Miguel Ansaloni, conductor de nuestra agrupación y candidato a secretario general de Uatre por la lista Celeste Renovación y Lealtad”, señaló el documento.

Desde ambos sectores en puga comenzaron a agitar versiones sobre el móvil del crimen de Cordara para perjudicar a la lista contraria. La elección en el gremio de Uatre trae aparejado fricciones desde hace tiempo, cuando Ansaloni y Voytenco decidieron enfrentarse por el manejo de un gremio que administra fondos por $600 millones mensuales mientras que su obra social, Osprera, tiene una caja de $2.800 millones.

El sindicato de peones rurales fue conducido desde 1992 por Momo Venegas, que pasó a manejar un año después la obra social, luego de que lograra que el entonces presidente Carlos Menem transformara por decreto el Instituto de Servicios Sociales para las Actividades Rurales y Afines en la actual Osprera. Venegas manejó hasta el 26 de junio de 2017, cuando falleció, el gremio y la obra social, sin disidencias internas.

La muerte de Momo, que había creado el partido FE en 2013, le sirvió a Ansaloni para llegar a ser diputado nacional por Cambiemos. Ocupó ese lugar en la Cámara baja porque Ramón Ayala, quien había sucedido a Momo en Uatre, cargaba con algunas desprolijidades sobre sus espaldas, que no representaban una amenaza en el gremio pero sí en el Congreso de la Nación. Ayala falleció tras contraer covid en octubre de 2020 y el manejo del sindicato quedó en manos de Voytenco, un dirigente chaqueño, y la obra social a cargo de Ansaloni, que en 2019 formó bloque propio con otros siete legisladores del interior, se fue de Juntos por el Cambio, y a se acercó al massismo.

Las tensiones por la conducción del gremio se agudizaron en los últimos meses. En el congreso de Uatre que se realizó en setiembre en Parque Norte se produjeron incidentes, que incluyó golpes y agresiones con gas pimienta. Voytenco logró adelantar las elecciones para el 21 de diciembre, a pesar de la negativa del Ministerio de Trabajo, pero con el aval de la justicia federal de La Pampa. A su vez, Voytenco logró desplazar al sector de Ansaloni del manejo de la obra social.

Uatre es una entidad sindical que maneja una caja millonaria con una particularidad: se estima que siete de cada diez trabajadores del sector rural están en negro. El mayor ingreso de Uatre no proviene de los aportes de los 400.000 afiliados activos sino del Renatre, que se nutre de un porcentaje de las ventas de cada paquete de cigarrillos –por el Fondo Especial del Tabaco- y que este año le reportaría ingresos por $1.290 millones.

El crimen del chofer de Ansaloni agita aún más la grieta dentro de Uatre y abre un interrogante sobre el futuro de la elección en el gremio, que tendrá como escenario la ciudad de Bahía Blanca. Allí se realizará la asamblea donde los congresales definirán el futuro de una entidad con el enigma sobre quién mató a Mauricio Cordara.

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